El euskera en el Parlamento de Navarra

Publicado en Diario de Navarra – Cartas al Director, 7 de julio de 2015.-

El pasado 17 de junio, el Parlamento de Navarra atravesó uno de los momentos más críticos desde el restablecimiento de la democracia en nuestra comunidad. La irrupción de formaciones políticas de ideario estrambótico y procederes irreverentes derivó en una escenificación grotesca y escasamente constructiva. El desarrollo del acto de constitución del Parlamento supuso el pretexto ideal para la manifestación de intencionalidades espurias respecto al futuro de Navarra, pero también exteriorizó la voluntad segregadora de ciertas formaciones que, de nuevo, trataron de valerse de un instrumento de comunicación apartidista como es la lengua para excluir y relegar a los representantes de planteamientos discrepantes de sus postulados.

Si bien es cierto que el empleo del euskera es legítimo y lícito en sesiones plenarias (tal y como recoge el artículo…), cuando éste se desvirtúa y no responde a una necesidad comunicativa sino a una pretensión disruptiva (aislar premeditadamente a quienes no son capaces de acceder a tal tipología idiomática) con el objetivo de dividir a los asistentes e incluso proyectar enfrentarlos, surge un contencioso evitable.

Por otra parte, por nimio que pueda antojarse, la inversión en mecanismos de traducción e interpretación a los que estas conductas obligan suponen un engrosamiento prescindible de un presupuesto que, en época de austeridad, no debería resultar excesivo.

No abogamos en modo alguno por la supresión del euskera en el Parlamento, sino condenamos la utilización interesada con fines excluyentes que de éste se hace por parte de ciertos grupos allí representados.

En suma, el euskera debería ser adoptado por quienes realmente sientan que a través de él pueden expresar matices que, por cuestiones pedagógicas, gramaticales, semánticas o de otra índole, no puedan precisar en castellano. Al igual que éste debe ser la causa para hacer lo propio con el idioma español. La politización lingüística no es ni edificante ni procedente en un tiempo donde la prioridad ha de ser el diálogo y el entendimiento.

Alvaro Sobejano

Presidente de NNGG de Navarra